LA PARADURA DEL NIÑO
La Paradura del Niño es una fiesta familiar que se celebra en los estados Táchira, Mérida y Trujillo, el 1 de enero al 2 de febrero, aunque su práctica se ha extendido a otros lugares donde se han establecido familias andinas.
Muchas veces es precedida por el “robo y búsqueda del Niño”; en recuerdo del Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.

Robo Y Búsqueda del Niño.
Una persona de confianza sustrae la imagen del niño expuesta en un pesebre y lo lleva a otra casa.
A los tres días el autor del robo avisa mediante una carta a los dueños, el lugar donde se ha dejado la imagen, y ellos como rescate deben organizar un cortejo en búsqueda del niño. El cortejo lo forman niños y niñas disfrazados de San José y la Virgen María, seguidos de niños y niñas vestidos de angelitos y pastorcillos, acompañados de músicos y cantores. A veces también incluyen en la procesión a los Reyes Magos. Este cortejo sale desde la casa donde ocurrió el robo, hasta aquella donde han dejado la imagen.
Durante el trayecto preguntan en diferentes casas por el paradero del Niño perdido, y cuando lo encuentran lo devuelven a su propio pesebre festejando con aguinaldos, música y cohetes. En casa se hace un brindis con bizcochuelos, y bebidas espirituosas.

Paradura del Niño.
Si la celebración de la “paradura” por el “Robo y Búsqueda del Niño” los dueños de la casa que fueron víctimas del robo, son los encargados de preparar la fiesta.
Antes del día de la fiesta, nombran a los padrinos y contratan a los músicos y cantores, los padrinos envían lo necesario para brindis – agasajo donde consumen bizcochuelos, vino, miche y comidas Típicas. Además son los padrinos los que dirigen el rito de la celebración. El conjunto musical está constituido por violín o bandolina, cuatro y guitarra, los cantores entonan cantos tradicionales en honor al Niño llamados “Versos del Niño Dios” y otras copas alusivas al acto.



La ceremonia comienza frente al nacimiento, los dueños de la casa reparten velas encendidas y a los padrinos les dan las más grandes y adornadas. Luego los músicos y cantores entonan las primeras estrofas y los padrinos se dirigen al pesebre llevando un amplio pañuelo de seda y encima colocan la pequeña imagen. A continuación tomando el pañuelo por las puntas inician la procesión o paseo del Niño cuyo recorrido puede ser en el interior de la casa, en el patio o su alrededor si es una vivienda aislada. En algunos lugares este paseo se hace por las calles adyacentes con un cortejo procesional como el descrito en la búsqueda del Niño
Al terminar el cortejo se procede al beso de Niño, los padrinos se acercan al pesebre, se arrodillan y besan la imagen y le dan a besar a los demás. Seguidamente entregan el Niño al dueño o dueña de la casa a quien le corresponde realizar las “paradura”. Esta consiste en colocar la imagen del Niño de pie entre las imágenes de José y la Virgen. Concluida la ceremonia viene el brindis con bizcochuelo, mantecada, vino y miche. Después los músicos y cantores entonan las coplas finales que alaban al Niño y le piden salud, bienestar familiar para el nuevo año.
El acto concluye con un rosario de los misterios gozosos cantando y el rezo de las letanías.






EL NAZARENO DE SAN PABLO
Culto y procesión del Nazareno de San Pablo.
Caracas Miércoles Santo.

En la basílica de Santa Teresa todos los años el día miércoles santo se concentra una multitud de fieles que acuden a las funciones en honor al Nazareno. Provienen de toda Caracas y sus barrios y aun desde diferentes lugares del país.
Desde el día antes se instalan en los aledaños de la Iglesia vendedores ambulantes típicos de Semana Santa (distintos de los vendedores que pululan en la ciudad a diario). Estos vendedores pregonan sus mercancías traídas desde el campo. Además de artesanías y objetos religiosos, venden remedios naturales, perfumes baratos y plantas medicinales, algunas de ellas asociadas a creencias supersticiosas. Las más solicitadas son: zábila, manzanilla, pesgua, ruda, ruibarbo, jengibre, fregosa y algunas cortezas y rizomas.
El día martes después de la Eucaristía de las 12 m., cierran la Basílica para realizar la limpieza, vestidura y adorno de la imagen del Nazareno. Las encargadas de vestirlo con sus túnicas de fiestas son descendientes en línea directa (bisnietas y tataranietas) de Doña Concha que lo condicionaba en su casa desde 1880 hasta su muerte. Sus descendientes heredaron el privilegio, pero ya no lo visten en la casa sino en la propia Iglesia y pertenecen a la familia de apellido Carbonell. El adorno floral que viste al Nazareno Forma también parte de la tradición. Desde el lunes Santo en la tarde los devotos del nazareno envían las orquídeas de color morado para adornarlo. Se reúnen más de cinco mil orquídeas y las acomoda el señor Francisco Lima, encargado del despacho parroquial.
Cuando llegan los primeros fieles a las dos de la madrugada del miércoles, encuentran ya la imagen del Nazareno Preparada y ornamentada en todo su esplendor.
Después de la primera misa que se celebra a las 2 a.m., se suceden ininterrumpidamente 17 misas presididas cada una de ellas por el Nuncio Apostólico, los señores Arzobispos, Obispos y sacerdotes invitados.
La solemne procesión con la Imagen Sagrada del Nazareno, acompañada por la de la Virgen Dolorosa, comienza a las 8 de la noche.
El recorrido que siguen es el siguiente: salen por el portal oriental de la Basílica que corresponde a la esquina de Santa Teresa, bajan al sur por la de Cipreses a la Avenida Lecuna y siguen por el oeste hasta llegar a la Plaza Miranda. De allí suben una cuadra al norte y cruzan hacia el oeste, pasan por el Teatro Municipal y llegan a la Basílica donde entran por el mismo portal de Santa Teresa.

El milagro atribuído al Nazareno de San Pablo
En el archivo del Concejo Municipal de Caracas en 1696, se propagó una peste de viruela y del llamado vómito negro, contagiada por unos esclavos africanos traídos al puerto de la Guaira.
La mortandad en Caracas era espantosa y no había medicina que lograra detenerla, como ya el Nazareno de San Pablo tenía fama de milagroso, los habitantes de la ciudad desesperados decidieron acudir a Él y lo sacaron en procesión, cuando llegaron a la esquina de miracielos, los cargadores sintieron un impedimento en la parte superior de la imagen y detuvieron la marcha, el brazo saliente de la cruz se había enredado en las ramas de un limonero, al tratar de liberar la cruz, se desprendieron unos cuantos limones y cayeron al empedrado, este incidente fue interpretado como una señal ofrecida por el Nazareno para indicar que el remedio para curar la peste era el jugo de limón. Los enfermos se curaron aplicando la fácil medicina y se acabó la peste que había segado tantas vidas.
El poeta Andres Eloy Blanco, escribió un poema que relata esta tradición y lo tituló "El Limonero del Señor"